Una empresa te debe dinero. Primero deja una factura pendiente. Después dos. Promete pagar. Pide tiempo. Propone un calendario. Incumple el calendario. Mientras tanto, tú continúas prestándole servicios porque perder al cliente tampoco parece una buena solución. Hasta que un día descubres que ya no tienes simplemente un cliente que paga tarde. Tienes un deudor…